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Cartas muertas para Ángela

(Por respeto a Ángela, desenfoqué su imagen.)

Por respeto a Ángela, desenfoqué su imagen de Tinder.

19-10-2014 11:52
Eres mi primer match. Aunque esta sea nuestra última conversación, aunque ni siquiera me respondas, siempre te recordaré como mi primer match (¿se dirá así? Ahora que lo digo por segunda vez me surgen dudas).

26-10-2014 22:18
Le he hablado a mucha gente de ti. Les cuento que mi primer match fue con una Angélica que nunca me respondió. Ahora tengo un dato que vuelve aun más dramática nuestra historia: estás a 1773 kms. de distancia.

28-10-2014 23:19
Me pasó algo ridículo. Quise mostrarte lo mucho que me importas grabando una canción sobre ti, pero terminé cambiando la única palabra tuya que conozco: tu nombre. Al igual que en mi último comentario, te llamé Angélica en lugar de Ángela. La canción se puede escuchar en http://soundcloud.com/elvenegas/angelica

31-10-2014 11:21
Un párrafo de la novela ‘Océano mar’ de Alessandro Baricco: “Bartleboom tiene treinta y ocho años. Él cree que en alguna parte, por el mundo, encontrará algún día a una mujer que, desde siempre, es su mujer. De vez en cuando lamenta que el destino se obstine en hacerle esperar con obstinación tan descortés, pero con el tiempo ha aprendido a pensar en el asunto con gran serenidad. Casi cada día, desde hace ya años, toma la pluma y le escribe. No tiene nombre y no tiene señas para poner en los sobres, pero tiene una vida que contar. Y ¿a quién sino a ella? Él cree que cuando se encuentren será hermoso depositar en su regazo una caja de caoba repleta de cartas y decirle: Te esperaba”.
Nuestro monológico diálogo se irá convirtiendo en mi caja de caoba. Podrás leer sus mensajes en silencio, podrás cansarte y bloquearme de Tinder o podrás responderme y volver dialógico el monólogo. Yo solo seguiré un consejo del mismo libro: “Escribir a alguien es la única forma de esperarlo sin hacerse daño”.

31-10-2014 16:57
Me ha pasado muchas veces en la calle. Veo a una mujer bonita con el rostro cubierto, me acerco y cuando llego a verle la cara, siempre es menos bonita de lo que me había imaginado. ¿Solución? Dejar de imaginar o incluso de mirar, pasearme sin expectativas por la calle. Pero uno no decide esos impulsos imaginativos… Te hablo de esto para protegerme, porque existe la posibilidad de que te esté imaginando con un rostro mejor del que realmente tienes. Más precisamente, con una voz mejor, más perfecta, porque prácticamente lo único que conozco de ti es tu rostro. ¿Cómo será tu voz? ¿Cómo la estaré imaginando? Ahora no puedo saber o decirlo. Cuando me hables veré si coinciden o no mis expectativas con la realidad.

1-11-2014 8:30
Un amigo me preguntó si yo seguía escribiéndote inspirado en la canción “Querido Tommy”, que yo no conocía. Le dije que mi inspiración es el Quijote, un hombre que dedica batallas y versos a una mujer imaginaria. Cuando Sancho escucha una descripción del Quijote sobre el amor hacia Dulcinea, le responde: “Con esa manera de amor he oído yo predicar que se ha de amar a Nuestro Señor, por sí solo, sin que nos mueva esperanza de gloria o temor de pena”. Así te sigo escribiendo, como lo haría un religioso a un dios que no da señales de existencia. Mario Benedetti dijo: “No sé si creo en Dios. A veces imagino que, en el caso de que Dios exista, no habría de disgustarle esta duda. Los elementos que él mismo nos ha dado no son en absoluto suficientes como para garantizarnos ni su existencia ni su no-existencia”. Yo sigo creyendo en ti, aunque no me des elementos que garanticen tu existencia.

3-11-2014 9:40
“Que las Musas son de naturaleza divina ajena a los hombres, lo testimonia Plutarco de modo rotundo cuando señala que los santuarios de las Musas están situados lo más lejos posible de las ciudades”. Encontré esto en un libro de Walter F. Otto que me interesó por su título: ‘Las musas y el origen divino del canto y del habla’. Desde que te encontré, desde que Tinder nos encontró, no he hecho otra cosa que hablar y cantarte. Te has convertido en mi musa. En el fragmento que copié se dicen algunas ideas que también coinciden contigo: la naturaleza divina ajena a los hombres (sobre todo esto último, ajena a los hombres. Si hay algo que no me pertenece en el mundo, eres tú) y la distancia de las ciudades. ¿Por qué viajas tanto, Ángela? ¿Adónde vas cuando Tinder me cuenta que nuestra distancia aumenta y disminuye? Ahora nuestra separación es de 5 kms., pero sé que en cualquier momento volverá a ser de 500. Eres inalcanzable y por eso me inspiras, por eso sigo escribiendo y cantando en tu nombre.

4-11-2014 9:15
Una novela de Alejandro Zambra dice dos veces que “El libro sigue hasta que ella vuelva o hasta que Julián esté seguro de que ya no va a volver”. Este libro, este diálogo de a uno, también termina cuando tú aparezcas o cuando yo esté seguro de que no aparecerás. Ahora estoy seguro. ¿Por qué comparar este breve diálogo con un libro? Porque escribir a una desconocida que no responde se parece demasiado a escribirle a un lector, a escribir un libro cuyo autor no sabe quién lo leerá.
Antes de conocer a la mujer que todavía no vuelve, Julián escribía pensando en ella, “en el fantasma de ella mirándolo escribir”, hasta que un día decidió llamarla. Yo no haré eso. Aunque podría buscarte en internet, aunque podría llegar a llamarte, no lo haré. Esta historia termina aquí, cuando estoy seguro de que no me vas a responder, cuando desinstale Tinder y este match haya sido, para mí, el primero en empezar y el último en terminar.

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