Educación

Las reglas de acentuación, paso a paso

Con internet es muy fácil encontrar las reglas de acentuación; lo difícil es aprenderlas. Esto es porque las recibimos como una lista de obligaciones sin sentido, posiblemente ideadas por profesores malignos que quieren hacerte sufrir de dos maneras:

  1. Enseñarte las reglas de acentuación.
  2. Bajar tus notas porque no las aprendiste.

Porque pasa lo segundo, el profesor repite lo primero y así su trabajo está asegurado hasta la eternidad o al menos hasta que salgas del colegio. Contra el futuro laboral de ese profesor, hoy me propongo enseñarte las reglas de acentuación por última vez, ojalá sin que sufras. Dividiré mi exposición en dos partes: las reglas generales y las excepciones. Así puedes tomarte un descanso cuando llegues a la mitad.

Reglas generales de acentuación

Mi estrategia para esta sección consistirá en hacerte descubrir paso a paso la lógica detrás de las reglas de acentuación. Para eso analizaremos tres veces el siguiente par de párrafos en letras grises, que tienen exactamente cien palabras (y un número). No es necesario que lo leas, pero si lo haces descubrirás que incluso un premio Nobel de Literatura reconoce lo difíciles que son las reglas ortográficas (es el señor que teclea con miedo a equivocarse en la foto del inicio):

Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y jota, y pongamos más uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lágrima ni confundirá revólver con revolver. ¿Y qué de nuestra be de burro y nuestra ve de vaca, que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una?

Gabriel García Márquez en Zacatecas, México, el siete de abril de 1997 durante la inauguración del Primer Congreso Internacional de la Lengua

El primer paso del análisis responderá una pregunta muy sencilla: ¿cuántas palabras del párrafo tienen o no tienen tilde? Marqué con verde las que sí tienen tilde:

Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y jota, y pongamos más uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lágrima ni confundirá revólver con revolver. ¿Y qué de nuestra be de burro y nuestra ve de vaca, que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una?

Gabriel García Márquez en Zacatecas, México, el siete de abril de 1997 durante la inauguración del Primer Congreso Internacional de la Lengua

Si sacas la cuenta, verás que de las 100 palabras, solo 12 tienen tilde. ¡Una mínima parte del total!

Con esto ya podemos sacar nuestra primera conclusión, la Regla Global que guiará todo lo demás, así que apréndetela bien:

Regla Global: acentuaremos poco.

La estadística nos enseñó que si tienes dudas sobre tildar una palabra, lo mejor es no tildarla. Pero seremos más precisos si nos hacemos una segunda pregunta, quizá la más difícil en todo lo que te voy a enseñar. En el mismo párrafo, ¿cuántas palabras son esdrújulas, graves, agudas y monosílabas?

Ninguno de estos términos importa demasiado para escribir bien. De hecho, no hay ningún problema si solo recuerdas los colores en los encabezados de la tabla o si les asignas nombres nuevos, como las nacionalidades que les inventé en la tercera fila. Lo que sí importa es que reconozcas cada tipo de palabra según su sonido o musicalidad*. Relaciona las definiciones de la tabla con los colores de las palabras en el párrafo de ejemplo para captar en qué consisten.

* Un ejemplo de este vínculo entre acentuación y musicalidad lo ofrece Andrés Bello, quien se quejaba en 1847 por un error de acentuación que seguimos cometiendo en el Himno Nacional de Chile. La frase que repetimos al final dice “o el asilo contra la opresión”, pero pronunciamos “contra” como si fuera “contrá”. Si intentas cantar ese verso con la acentuación corregida, notarás que se pierde la música original. Por eso Andrés Bello, autor de una Gramática de la Lengua Castellana, reclamaba que la “última línea no puede cantarse”.

EsdrújulasGravesAgudasMonosílabas
Se acentúan en la antepenúltima sílaba.Se acentúan en la penúltima sílaba.Se acentúan en la última sílaba.Tienen solo una sílaba.
Italianas: Michelángelo, Nápoli, Bravíssimo, PíccolaEspañolas: viva, España, míaFrancesas: liberté, égalité, fraternité, BeyoncéInglesas: don’t, stop, me, now

Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y jota, y pongamos más uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lágrima ni confundirá revólver con revolver. ¿Y qué de nuestra be de burro y nuestra ve de vaca, que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una?

Gabriel García Márquez en Zacatecas, México, el siete de abril de 1997 durante la inauguración del Primer Congreso Internacional de la Lengua

Si las cuentas, comprobarás que hay 3 esdrújulas, 41 graves, 10 agudas y 46 monosílabas:

Siguiendo la Regla Global de acentuar poco, vamos a obtener dos conclusiones a partir de estos datos. La primera es que como hay tantos monosílabos, no los vamos a acentuar casi nunca (ya veremos las excepciones). La segunda es que como hay tan pocas esdrújulas, las vamos a acentuar todas. Así que toma nota:

I. No acentuaremos los monosílabos.
II. Acentuaremos todas las esdrújulas

Ahora solo nos falta descubrir las reglas para las palabras graves y agudas, que juntas son la mitad de nuestro párrafo de ejemplo (las partes naranja y celeste en el gráfico circular). Esta regla considera un nuevo elemento: la última letra de cada palabra. Nuestra tercera pregunta al párrafo de García Márquez será: ¿cuántas palabras terminan en N, S o vocal? Es decir, en N, S, A, E, I, O, U. Marquemos las que no cumplen este requisito:

Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y jota, y pongamos más uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lágrima ni confundirá revólver con revolver. ¿Y qué de nuestra be de burro y nuestra ve de vaca, que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una?

Gabriel García Márquez en Zacatecas, México, el siete de abril de 1997 durante la inauguración del Primer Congreso Internacional de la Lengua

Hemos descubierto una nueva tendencia: 79 de las 100 palabras terminan en N, S o vocal. Es decir, casi todas:

De nuestros tres cálculos y gráficos obtendremos las últimas conclusiones. Recordemos los siguientes datos:

  • Muchas palabras son graves.
  • Casi todas las palabras terminan en N, S o vocal.

Como la Regla Global es acentuar poco, de lo anterior obtenemos nuestra tercera conclusión:

III. No acentuaremos las graves terminadas en N, S o vocal.

La cuarta conclusión es el complemento lógico de la tercera. Sus datos son los siguientes:

  • Pocas palabras son agudas.
  • Casi todas las palabras terminan en N, S o vocal.

Siguiendo la Regla General, esta combinación de situaciones sí llevará tilde:

IV. Sí acentuaremos las agudas terminadas en N, S o vocal.

Dicho todo lo anterior, estamos listos para presentar una tabla que resume nuestras cuatro conclusiones, en lo que los lingüistas llaman Las Reglas Generales de Acentuación:

EsdrújulasGravesAgudasMonosílabas
Sí las acentuamos siempre.No las acentuamos si terminan en N, S o vocal. Sí las acentuamos si terminan en N, S o vocal.No los acentuamos (casi nunca).

Qué agradable sería reducir toda la acentuación del español a una tabla tan pequeña, pero eso no es posible. Al menos habría que añadir una explicación a eso de que casi nunca acentuamos las palabras monosílabas. Y otra sobre palabras como “García” y “ortografía”, que son graves, terminan en vocal, pero sí llevan tilde. Son las dos grandes excepciones a las reglas generales, que técnicamente se llaman “acento diacrítico” y “hiato”. Vamos por ellas y terminemos de una vez por todas con el tema de la acentuación (a menos que quieras descansar, como te recomendé al inicio del texto).

Acento diacrítico

El 10 de enero del 2022, el diario Las Últimas Noticias dedicó una de sus páginas a hablar sobre el contagio con covid-19 de la política chilena Evelyn Matthei. Al pie de la foto adjunta al texto, se transcribió una frase de Matthei: “Ahora estoy leyendo y cociendo”. A falta de un contexto mayor, debemos suponer que la alcaldesa se está dedicando a la lectura y la cocina. Sin embargo, aunque se le ha visto cocinar en redes sociales, es más común en ella hacer publicaciones sobre sus confecciones de vestidos, que incluso la llevaron a anunciar su propia firma de ropa (fue una broma del Día de los Inocentes). Por lo tanto, es probable que ella no estuviese cociendo, sino cosiendo.

La diferencia ortográfica entre esas dos palabras que suenan igual, es lo que llamamos un signo diacrítico. Sirven para distinguir significados a partir de las letras, como en el ejemplo entre cocer y coser, o también a partir del uso de las tildes. Por eso algunas palabras monosílabas pueden llegar a tener tildes, para diferenciarse unas de otras:

De (casa de papel)El (artículo)Mas (pero)Mi (lo mío)
Dé (dar)Él (alguien)Más (suma)Mí (alguien)
Se (con verbos)Si (condición)Te (a ti)Tu (lo tuyo)
Sé (saber)Sí (afirmativo)Té (tecito)Tú (alguien)

El otro gran acento diacrítico es el de las preguntas y exclamaciones. Se usa en las palabras adónde, cómo, cuál, cuán, cuándo, cuánto, dónde, qué y quién. Si alguna de ellas sirve para preguntar o exclamar algo, debe llevar tilde. Esto se aplica con o sin los signos de pregunta o exclamación. Por ejemplo, yo puedo decir que no sé dónde está el baño y ese “dónde” llevará tilde porque está dicho como una pregunta: no saber algo es una forma de preguntarlo.

En este punto estoy de acuerdo con García Márquez cuando dice que el contexto suele resolver estas ambigüedades. Si volvemos a la cita de la alcaldesa, es muy raro que alguien diga “estoy cociendo” sin precisar qué comida está cociendo (ej: unas papas, un pollo). En cambio, es más común hablar así sobre coser ropa. Esta es la razón por la cual no fui tan lógico al presentar la excepción del acento diacrítico, porque a mí mismo me cuesta encontrar su lógica. La buena noticia es que la otra excepción sí tiene mucho sentido.

Hiato

Desde la ley general, no tiene sentido que “García” y “ortografía”, dos palabras graves terminadas en vocal, lleven tilde. ¿Acaso “ortografía” se escribe con una falta de ortografía? No. (Si te gustan estas contradicciones, piensa que la palabra “aguda” no es aguda, sino grave.) Lo que pasa en esos dos términos, es que si les quitáramos la tilde seguirían siendo graves, pero con el acento en otra sílaba. Sin tilde, habría que acentuar las sílabas subrayadas en Gar-cia y or-to-gra-fia. Sonarían parecidas al nombre del Capitán Gar-fio.

Esto se debe a una distinción entre las vocales que, como las bocas dibujadas, pueden ser abiertas o cerradas (la verdad es que ninguna está completamente cerrada, pero se entiende que la de la derecha está más cerca de ese estado). Las vocales abiertas son A, E, O y las cerradas son I, U.

Si me ahorro algunos tecnicismos, la regla queda un poco larga:

V. Si hay una vocal abierta y una cerrada juntas, pero en sílabas diferentes, y el acento va en la cerrada, debemos tildarla.

Observemos la diferencia entre las dos palabras subrayadas en la frase: “Le dio el día libre”. En los dos casos hay una vocal abierta (o/a) y una cerrada (i) juntas, pero solo en “día” las vocales quedan en sílabas diferentes por el acento en la i: dí-a. Sin la tilde, la palabra dia tendría que sonar igual que en la primera sílaba de diá-co-no. Otro caso parecido sería la oración: “Del rey reí”. Sin la tilde, la oración sonaría igual que “Del rey rey”. Quedaría tartamuda y perdería la risa.

Resumen para quien no tomó apuntes

Si tomaste notas como te pedí que lo hicieras, ya has terminado tu trabajo. Puedes ir a escribir correctamente por la vida y también a burlarte de quienes no lo hacen. ¡Que te vaya bien, aplicada persona!

Si no tomaste notas, puedes transcribir el siguiente resumen con lo que yo esperaba que fueras registrando mientras leías mi texto. La verdad me molesta tener que facilitarte tanto las cosas, pero lo hago porque sé que muchas personas son como tú: mediocres.

  1. Ley general de acentuación:
    • Monosílabos NO se tildan.
    • Agudas se tildan si terminan en N, S o vocal.
    • Graves NO se tildan si terminan en N, S o vocal.
    • Esdrújulas Sí se tildan siempre.
  2. Acento diacrítico:
    • 8 monosílabos confundibles.
    • Preguntas y exclamaciones.
  3. El hiato:
    • Si es tónica, la vocal cerrada lleva tilde.

A pesar de tu pasividad e incluso flojera, también espero que te vaya bien, cómodo ser humano. (Ahora que estamos solos, sin la gente que tomaba apuntes, te confieso que me siento más parte de tu grupo que del otro. Por eso soy tan duro contigo, porque me estoy criticando a mí mismo.)

Si te quedan dudas, revisa la RAE, lee Wikipedia o escríbeme en los comentarios. Y por último, si me faltó o sobró alguna tilde, dímelo en privado para que yo lo corrija disimuladamente, sin que nadie se dé cuenta. Ahora me voy a cocer.

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2 comentarios en “Las reglas de acentuación, paso a paso

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