Música

“Purpose”, una historia de conversión

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(Leído en el encuentro Pensando Purpose del 28 de abril)

Dieciséis siglos atrás, San Agustín de Hipona se preguntó en sus Confesiones por qué una persona se alegra más por las cosas encontradas o recuperadas que por las que ha tenido siempre consigo. Entonces considera que “el general triunfa cuando ha vencido, y no vence si no pelea” (132). O sea que no hay héroes en tiempos de paz. Ese libro, las Confesiones de San Agustín, narra la pelea y el triunfo de un pecador que aprendió a amar a Dios. El disco Purpose, de Justin Bieber, nos alegra por algo parecido. Justin Bieber estaba perdido, peleó y se encontró, según dice al principio de The Movement, la versión audiovisual del disco:

“Las cosas se pusieron malas porque anduve muy metido en mí. […] Sentí que había perdido mi propósito por un momento, y ahora siento que he encontrado mi propósito y solo quiero entregar esa esperanza a la gente. […] Si Justin pudo, yo también puedo” (The Movement, 0:07).

Justin fue muy astuto: tomó lo malo que le estaba pasando, los excesos y problemas con la ley que todos vimos por las noticias, y lo convirtió en una historia de superación. El primer video del disco, “Mark my words”, muestra a Justin Bieber cantando de pie sobre un piano en medio del desierto. En el suelo hay papeles arrugados que parecen partituras descartadas. El video de la última canción, de la cual voy a hablarles, tiene a Justin en el mismo desierto, pero ya no sobre el piano, sino a su lado, en el suelo. Esto no simboliza una caída, sino un triunfo de la modestia sobre el orgullo. Justin canta rodeado de mujeres que lo persiguen retorciéndose coreográficamente, representando “la tentación y el mal que lo seguían”, según el comentario con más likes en el video de YouTube. 1195 likes. Si eso es verdad, al final del video Justin alcanza la alegría aludida por San Agustín, pues vence a la tentación y el mal, quedándose completamente solo, soltando un puñado de arena al viento. Empezó arriba del piano y terminó en el suelo, caminando sobre sus propios pies.

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Primer y último plano en las canciones de The Movement.

Ahora vamos a la primera estrofa de la canción:
Feeling like I’m breathing my last breath
Feeling like I’m walking my last steps
Look at all of these tears I’ve wept
Look at all the promises that I’ve kept

Traducida:
Siento que respiro última vez
Siento que ya no andan más mis pies
Mira estas lágrimas que derramé
Todas las promesas que guardé

Está dando los últimos pasos de un viaje que lo ha dejado sin aliento, que lo ha hecho llorar y hacer promesas. Como saben las believers, Justin lleva tatuado en la espalda un versículo del salmo 119. En otro salmo, el 146, se dice en inglés: “When they breathe their last breath, they return to the ground” (Sal 146, 4). Cuando respiran por última vez, vuelven al suelo. Tenemos la misma expresión al principio de “Purpose”, “breathing my last breath”, que literalmente sería “respirar el último suspiro”, y está la idea de que alguien, al hacer esa última respiración, vuelve al suelo. Es como el inicio y el final de The Movement, Justin Bieber canta la primera canción arriba de un piano y, al final, habiendo exhalado todas sus canciones, llega al suelo del desierto.

La idea del salmo es que no hay que confiar en los humanos porque van a terminar muertos y sin aire en el suelo. “Ese mismo día se acaban sus planes. Feliz quien se apoya en el Dios de Jacob” (Sal 146, 4-5). Parte de la religión de Justin Bieber consiste en eso, en observar a los humanos y elegir a Dios. En una entrevista del 2015, dijo:

“La gente no me está dando lo que necesito, […] pero cuando me siento en mi pieza, cuando estoy solo y puedo decir: ‘Dios, ¿estás ahí?’ Siento esta conexión con algo que es un ser superior, que imagino como un ser perfecto. Eso da una tranquilidad a mi alma que no puedo describir” (Zach Sang, 2:49).

Como el salmo, Justin Bieber compara lo que le entregan las personas, que no parece ser gran cosa, con lo que le da Dios, un ser perfecto, superior, que no da últimos suspiros ni se viene al suelo por morirse.

Por todo lo anterior, Justin canta a continuación que deja todo en las manos del tú a quien dirige la canción, que yo voy a asumir que es Dios. Le ofrece su alma, lo deja entrar y le dice: no eres difícil de alcanzar. Claro, ya vimos que lo encuentra siempre en su pieza. Si está solo, alcanza a Dios.

La segunda estrofa es muy parecida a la primera. Dice que su viaje está llegando al final, que se está despidiendo de sus amigos para tener una paz interior y hace algo que ustedes ya le conocen: “Pido que me perdones por mis pecados [forgive me for my sins], ¿podrías hacerlo? Estoy más que agradecido por el tiempo que pasamos, mi espíritu está aliviado”. Este alivio al final del viaje tiene un sentido religioso con el desierto del video. Para Jesús y los judíos, según José Antonio Pagola, el desierto es el lugar “al que hay que volver en épocas de crisis para comenzar de nuevo la historia rota por la infidelidad a Dios. […] Se puede escuchar a Dios en el silencio y la soledad” (Jesús, aproximación histórica, cap. 3). Eso hace Justin al haber vencido las tentaciones y el mal que lo seguían: escucha a Dios.

Ahora vamos al centro de la canción y, quizás, del disco. En el coro, Justin agradece la bendición de haber recibido el mejor regalo que puede haber: el “purpose” de cada día, una especie de meta, razón de existir, un propósito, aunque no lo explica mucho. Creo que nada. Personalmente, creo con Wittgenstein que el propósito de la vida sí existe, pero que es inexpresable en palabras. Las cosas tienen sentido cuando las estamos haciendo, aunque no podamos decir por qué. Justin Bieber no dice nada de esto, pero permite intuirlo.

Dijimos que rezar en la pieza le da a Justin una tranquilidad en su alma “que no puede describir”. Es lo que parece pasarle al final de la canción, cuando habla en una especie de nota de voz por 40 segundos. Les leo un fragmento traducido:

“Sabes que estás tratando de ser lo mejor que puedes ser, pero eso es todo lo que puedes hacer. Si no das todo lo que tienes, solo estás engañándote. Entrega todo lo que tienes pero si termina sucediendo, terminará sucediendo”.

No sé qué pensarán ustedes, pero yo creo que no está diciendo nada. ¿Todo lo que puedes hacer es ser lo mejor que puedes ser? ¿Si termina sucediendo, terminará sucediendo? Parece un conjunto de sinsentidos al final de una canción que agradece haber encontrado el sentido. ¿Cómo puede ser eso? Justo por esto, yo le creo a Justin Bieber cuando dice que encontró el “purpose”. Aquí demuestra ser incapaz de expresarlo, tal como le pasaba al describir la tranquilidad de rezar. Me parece brillante la idea de terminar el disco de esta manera, fracasando en el intento de comunicar su experiencia mística. Es lo que hace Dante al final de la Divina Comedia, donde dice haber visto a Dios, pero no puede explicar lo que vio. Tiene la emoción, pero no las palabras que la expresen.

Justin Bieber no dice tener problemas para expresar su “purpose”, pero en el video se ven los papeles arrugados en el suelo. Esas partituras descartadas muestran que Justin pedía, como Dante, a Dios: “haz que mi lengua sea tan potente que pueda dejar a lo menos un destello de tu gloria” (Alighieri, 528). Supongo que a eso se refiere Justin cuando dice: “sabes que estás tratando de ser lo mejor que puedes ser”. Hace todo lo posible por comunicarnos la esperanza de tener un “purpose”. Que falle, me hace creer en su verdad.

Y así termina el disco, con un Justin Bieber iluminado, pero incapaz de iluminarnos sin que vivamos una batalla como la que él vivió. Supera las tentaciones y el mal llegando al final de un largo camino y se encuentra solo ante Dios, lo más perfecto que hay, y recibe de él un propósito incomunicable, pero esperanzador. “Si Justin pudo, yo también puedo”. En el disco no se escucha la urgencia de buscar ese propósito, el poco tiempo que tenemos para encontrarlo, pero se ve en el video. Justin se agacha, toma un puñado de arena y la deja caer lentamente al suelo, recordándonos que somos polvo y al polvo volveremos (Gn 3, 19).

Empecé hablando de San Agustín y terminé con Dante, dos autores que escribieron, aproximadamente, al inicio y al final de la Edad Media. Los dos narraron en primera persona la historia de su extravío y encuentro con la fe cristiana. Varios siglos después, la prensa moderna nos informó de los extravíos de Justin Bieber. “Purpose”, la canción y el disco, le dieron una narrativa medieval a esos hechos, ofreciéndonos la historia de un converso, de alguien que estaba perdido y se encontró con la ayuda de Dios. Justin Bieber, el artista que graba músicas futuristas con Skrillex, que invierte en tecnología, que maneja un jet privado, que controla las redes sociales, sostiene su éxito moderno sobre un relato religioso, cristiano y medieval.

Bibliografía
Agustín. Confesiones. Trad. Monserrat Oromí. Barcelona: Edicomunicación, 2001.
Alighieri, Dante. Divina Comedia. Ed. Ángel Chiclana. Madrid: Austral, 2003.
Biblia de Jerusalén. Bilbao: Desclée De Brouwer, 2009.
Bieber, Justin. “Purpose”, Purpose, Def Jam Recordings, 2015, Spotify.
JustinBieberVEVO. “Justin Bieber – PURPOSE : The Movement”. Video online. YouTube, 23 de noviembre 2015. Web. 28 de abril 2017.
Pagola, José Antonio. Jesús. Aproximación histórica. Madrid: PPC, 2013.
Zach Sang. “Justin Bieber on Religion”. Video online. YouTube, 17 de octubre 2015. Web. 28 de abril 2017.

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Música, Televisión

El amor verdadero según Pearl Jam y La Sirenita

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Cuando el sello discográfico le pidió a Pearl Jam hacer un video de “Black”, Eddie Vedder dijo que no. El vocalista se negaba a sacarle partido a una de las mejores canciones del exitoso disco Ten. ¿La razón? No quería popularizar algo tan personal. “Las canciones frágiles terminan siendo destruidas por los negocios. No quiero ser parte de eso”, dijo Vedder. Obviamente, falló en su intento por ocultar la canción. Aunque no fue un single ni llegó a tener video, se volvió una de las más importantes de la banda y de la música en general. La vez en que la revista Rolling Stone pidió a sus lectores que votaran por las mejores baladas de la historia, “Black” obtuvo el noveno lugar. Le ganó a “Hey Jude” de los Beatles, que salió undécima.

La letra es sobre un tipo que recuerda a la mujer que ya no está con él. Entre otras imágenes, aparece caminando entre niños que se ríen jugando mientras él anda triste, con su memoria marcada y oscurecida por su pérdida amorosa. El punto más conmovedor está al final, donde Vedder canta: “Sé que tendrás una vida hermosa, que serás una estrella del cielo de otro, pero por qué, ¿por qué no puede ser el mío?” La respuesta no puede ser dicha en palabras. Solo queda la música y el “tururutu tururú” que se repite hasta que la guitarra se cansa de lucirse.

Vedder dice que “Black” es una canción sobre dejar partir. Al explicarla agrega una reflexión personal que internet ha difundido. “Dicen que uno no puede tener un amor verdadero a menos que sea un amor no correspondido. Es duro, porque entonces el más verdadero es el que no puedes tener para siempre”. Es una frase interesante, que además ofrece una teoría sobre el éxito de “Black”. Según ella, el amor de la canción es tan verdadero, que al escucharla nos encontramos con lo que es el amor. Esto se apoya en una idea muy antigua, la primera que nos enseñan a los estudiantes de Literatura. Platón pensaba que la poesía tenía que enseñar la verdad, pero veía que eso no pasaba casi nunca y que en general los poetas llegaban apenas a imitar la verdad. Por eso expulsó a los poetas imitadores de su República ideal. Ante esa situación, Eddie Vedder podría haber levantado su manito para decirle: “Oiga, don Platón. ¿Acaso no me ha escuchado cantar ‘Black’? Ahí yo enseño cómo es el amor verdadero porque cuento lo mal que anduve cuando me pateó mi polola. Hablo del amor no correspondido, el más verdadero que hay”. Platón no le habría creído tan fácilmente, sino que le habría hecho preguntas para asegurarse de que Vedder tenía buenas razones para quedarse.

Una de ellas, la que intentaré responder, es si existe el “amor verdadero”. Usamos poco la expresión, pero la conocemos. Por ejemplo, la escuchamos cuando Úrsula convierte la cola de la Sirenita en una par de piernas humanas y le exige darse un beso para conservarlas. “No uno cualquiera, sino un beso de amor verdadero”. En el mundo de Disney, hasta los personajes más malignos quieren que haya amor en el mundo, ¿pero qué significa que sea verdadero? Al oponer “cualquier beso” al “de amor verdadero”, me parece que asocia el segundo a un sentimiento. El primero puede ser actuado, sin sentir nada. Así Úrsula se adelanta a la posibilidad de que Ariel eternice el hechizo besándose con el cangrejo Sebastián o con el sacerdote. El amor verdadero sería el de quien lo siente en su interior.

¿Qué pasaría si Ariel hubiese seguido la definición de Eddie Vedder para el amor verdadero? Habría tenido que ser desagradable con Eric hasta conseguir que él no la amara. En ese punto de amor no correspondido ella habría tenido que besarlo a la fuerza. No suena mal como punto de partida para una historia. Además vuelve verdaderamente maligna a Úrsula, que terminaría concediendo un deseo inútil a Ariel. Ella quería estar con Eric, para eso necesita piernas y para esto tiene que ser odiada por él. Entonces consigue las piernas pero se queda sin el príncipe, aprendiendo lo malo de confundir los medios con el fin. Final triste, pero educativo.

Entonces tenemos dos ideas muy distintas de lo que es el amor verdadero. La de La Sirenita es la más obvia, la del amor no fingido. ¿Pero por qué existe la otra, del amor no correspondido, que se difunde con éxito por internet? Me parece que es porque sirve como un consuelo para los enamorados no correspondidos. Es como decirles: “aunque es verdad que no te quieren, al menos estás sintiendo el amor verdadero”. Incluso con el agregado: “esas parejas que se ven tan felices, no tienen tu suerte de saber lo que es el amor verdadero. Ahora desprécialos. Sonríeles con ironía. Escúpelos”. Supongo que esa idea la inventaron los que sufrían por amor, porque los otros, los amados por la persona que aman, también sienten que su amor es el más verdadero.  (Si usted está en desacuerdo por favor dígalo en los comentarios. Su opinión nos interesa.) En definitiva, no tenemos cómo saber objetivamente si un amor correspondido es más o menos verdadero que uno no correspondido. Y si tuviéramos cómo hacerlo, sospecho que no lo aceptaríamos. ¿Acaso un enamorado le creería a un examen médico que le revele no estar enamorado?

No quiero quedar en desacuerdo con Eddie Vedder. Aunque no creo en su explicación de “Black”, sí creo que esa es una gran canción. Para no inventar nuevas razones, retomaré lo que dije al principio. El vocalista de Pearl Jam no quería difundirla porque la encontraba demasiado frágil. De alguna manera, parecía avergonzarse de algo tan íntimo. El tema era tan personal, que conectó con sus oyentes y se volvió universal. Su teoría del amor verdadero intentó dar cuenta de esa universalidad, pero con tanta distancia que dejó de ser cierta. “Dicen que uno no puede tener un amor verdadero…” Lo dicen otros. Y Eddie Vedder es mejor cuando habla y canta desde sí mismo.

(Publicado en Mimag.)

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Diario, Música

Pearl Jam, Chile 2015

Pearl Jam, estadio

Los vendedores ambulantes notaron que los hinchas van al Estadio Nacional con la polera de su equipo y aprovecharon de extender esa costumbre deportiva a los eventos musicales. Por eso venden poleras negras con estampados de Pearl Jam en el camino que va del metro al estadio. Otros venden sándwiches, hotdogs y donuts, comidas de nombres importados que se sienten muy locales. También hay bebidas y cervezas, siempre desde los costados de la vereda que lleva al estadio, donde apenas se exigen deshacerse de latas y botellas para poder entrar. Todo el alcohol que entra se lleva en el cuerpo, a menos que quien vaya sea Eddie Vedder, que pasó todo el concierto tomando vino tinto directo de una botella.

Vuelvo al tema de la ropa. Muchos se compran la polera del camino, pero la tendencia es tenerla desde antes. Mientras más gastada la polera de Pearl Jam, más valiosa, sobre todo si se fue con ella a los conciertos del 2013, 2011 y 2005. Otra opción común es llevar la polera de otra banda compatible con Pearl Jam. Los nombres de The Beatles, The Who y Nirvana ilustran las ropas negras de muchos asistentes, como siguiendo un protocolo de conciertos de rock. La tercera opción es ir derechamente disfrazado de Eddie Vedder, con una camisa de leñador a cuadros color tierra. El vocalista hizo algo parecido: no usó souvenirs de su banda (opción 2), pero se vistió con una camisa de sí mismo (opción 3) y, debajo, una polera negra estampada con el nombre de Devo (opción 1).

Pearl Jam, músicos

No seguiré la tendencia periodística de enumerar las canciones del concierto intercalando adjetivos. En lugar de ello diré que el concierto se dividió claramente en tres partes (ya, sí, la prensa también notó esto). La primera priorizó los temas del último disco, aunque intercaló temas conocidos de otros tiempos. O sea que promocionaron su material más reciente sin aburrir a los fans históricos. (Personalmente, sentí que el concierto empezó con la quinta canción, “Corduroy”, solo por mi costumbre de que el disco Live on two legs empiece así.) Después hicieron una pausa, bajaron las revoluciones con “Just Breathe” y tocaron dos covers para que celebraran los que andaban con poleras de Pink Floyd y John Lennon. En tercer lugar tocaron temas muy queridos por todos con un segundo descanso entre medio. Los últimos temas tuvieron solos largos de guitarra eléctrica para dejar en claro que la banda lo estaba dando todo, que hubiese sido injusto pedirles más cuando terminaron con una sorpresiva “Yellow Ledbetter”, no porque fuera novedoso dejarla al final, sino porque el concierto parecía tan finalizado con el cover de “Rockin’ in the free world”, que mucha gente ya había salido del estadio cuando empezó a sonar un tema que solo alcanzaron a ver desde la mitad.

Vi a esta gente que volvía porque estuve sentado muy cerca de una escalera de entrada, en la galería. A mi derecha había una pareja de unos cuarentaitantos años donde el hombre seguía las letras con los labios y la batería con las manos, golpeando una baranda metálica. No cantaba, pero se sabía las canciones. Su mujer, sentada entre él y yo, no compartía nada de su entusiasmo. Ella se dedicó al WhatsApp, por donde recibía fotos borrosas y mal iluminadas de un niño semidesnudo y por donde envió también alguna foto del concierto, que tomó en uno de los pocos momentos en que miró hacia el escenario. Se me podría criticar lo mismo que a ella, que en lugar de seguir un concierto de entradas caras me haya concentrado tanto en su celular, pero era demasiado llamativo. Mientras una de las bandas extranjeras más valoradas en Chile interpretaba en vivo un repertorio impecable, esta mujer aprovechaba de limpiar la galería de fotos de su celular. Grupos de personas, memes, frases esperanzadoras con dibujos de perritos ojones y almuerzos familiares mal encuadrados se iban a la basura de esa galería de fotos mientras 24 mil quinientos pesos gastados en las entradas de la galería se iban también a la basura, quizá con algo del amor que ese hombre pudo haber sentido por su mujer. ¿O era más valiosa su compañía si ella estaba desinteresada? ¿Se volvía un sacrificio mayor? Nada de eso. El único sacrificado ahí era el rockero fiel a Pearl Jam que pasó todo el concierto aguantando la apatía de su mujer. Aunque yo estaba sentado al otro lado de la misma señora, no podría decir lo mismo porque a mi lado izquierdo estaba mi polola, que cantó, bailó y aplaudió cuando correspondía y que compartió conmigo la experiencia del concierto (de hecho, muchas de mis observaciones en este texto son de ella o salieron al conversar con ella).

Quizá lo más comentado del concierto fueron las intervenciones verbales de Eddie Vedder, todas muy bien pensadas para sacar aplausos y dejarnos contentos. Los momentos más altos fueron sus elogios al triunfo chileno en la Copa América y al vino chileno con referencia al video recientemente viralizado donde un chileno dice que es “un manjarsh“. Otro punto relevante fueron sus excusas por no haber aprendido español en el colegio. En los tres casos el cantante muestra respeto y admiración hacia elementos que su público siente muy propios: nuestra selección de fútbol, nuestros vinos, nuestros chistes de internet y nuestro idioma. Lo último transmite también la intención de acercarse a nosotros, de que nos comprendamos en un mismo idioma. La mención al video y la Copa América los muestran actualizados sobre nuestra realidad nacional, como si algo de esa comunicación ya estuviese funcionando. Sin embargo, pienso que lo más importante de estos discursos, que Vedder leía en un papel escrito en español, es que él no haya dominado ese idioma. Produce un efecto extraño escuchar a una voz tan talentosa para el canto, hablar con dificultad un idioma que para nosotros es tan fácil. Queda la impresión de que el gran artista se volviera pequeño, como un niño que repite palabras adultas cuando todavía no sabe hablar. Lo gracioso de que Eddie Vedder imite el manjarsh no es que él haya visto un video popular en Chile, sino que finja inspirarse en algo que no conoce. Lo divertido está en su mecanismo, en que parezca una marioneta obediente al papel que tiene en las manos, ese que tan bien le deben haber escrito en la productora chilena. “Todo lo que la vida tiene de serio proviene de nuestra libertad”, dice Henri Bergson en La risa. “¿Qué habría que hacer para transformar todo esto en comedia? Habría que imaginarse que la libertad aparente esconde un juego de hilos y que somos humildes marionetas” (52). Un hombre de voz poderosa se vuelve humilde y cómico al seguir los hilos de un anónimo guionista chileno.

Comercio ambulante, ropas estandarizadas, una estructura razonada, parejas que se diferencian o asemejan en su gusto por la banda que ven y un gracioso Eddie Vedder hablando en español. Eso fue para mí el concierto de Pearl Jam.

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Música

Tres preguntas de Arjona

Ricardo Arjona

¿Y ahora quién podrá responderme?

Dedicado al cabro que estudia
literatura creativa en la UDP

En el colegio me enseñaron que las preguntas retóricas no se responden. Fue una idea relativamente popular entre mis compañeros. Nos gustaba imaginar situaciones en las que alguien no captara que una pregunta era retórica y tratara de responder. Por ejemplo, imaginar que cuando el rey Juan Carlos de España reclamó a Hugo Chávez “¿por qué no te callas?”, el venezolano le hubiese dado sus razones, demorando aún más su silencio: “No sé por qué no me callo. Mi mujer también me lo ha preguntado antes. A lo mejor me gusta que me escuchen. Me hace bien. Una prueba de ello es que me agrada tu pregunta, pues las preguntas son siempre una invitación a hablar, la manifestación de una curiosidad por el otro”.

Como el ejercicio me sigue pareciendo gracioso, responderé algunas preguntas retóricas de Ricardo Arjona. ¿Por qué de él? (No respondas, lo haré yo mismo.) Porque casualmente había reflexionado antes sobre las tres canciones que comentaré a continuación. Es decir, mi trabajo de hoy consistió en reunir lo que ya había hecho. ¡Qué fácil es escribir cuando ya se tiene todo escrito! Las preguntas seleccionadas aparecen en las canciones “Ella y él”, “Mujeres” y “Te conozco”.

¿Qué saben Fidel y Clinton del amor?

Lo primero es lo que dice Clinton. La dedicatoria de Mi vida, su autobiografía, agradece con un retruécano a su madre y su esposa, las mujeres que le han dado amor: “A mi madre, que me dio el amor a la vida. A Hillary, que me dio una vida de amor”. El resto del libro mantiene ese tono correcto y poco conflictivo. Así que mejor veamos lo que dice la prensa.

Bill Clinton se casó por única vez en 1975, pero tiene fama de mujeriego. Se dice que entre sus amantes han estado la millonaria cincuentona Kathleen Willey, la exmiss América Elizabeth Gracen, la exmiss Arkansas Sally Perdue y Dolly Kyle Browning, una vieja amiga de la familia. También la exuberante Gennifer Flowers, Paula Jones y Monica Lewinski, su infidelidad más conocida.

En 1998, la revista Slate elaboró un interesante estudio sobre la mujer ideal de Bill Clinton a partir de todas sus amantes. Concluyó que a Clinton le gustan las mujeres con grandes labios, dientes y mejillas, cabello voluminoso y ojos claros. Son mejores si han participado en algún concurso de belleza y si tienen poco más de 20 años de edad. Valora a las mujeres que usan ropa provocativa, que son aficionadas a la música y que no tienen vergüenza al momento de mostrar sus cuerpos en revistas como Penthouse y Playboy.

En un libro póstumo, el expresidente norteamericano Gerald Ford afirmó que Bill Clinton “miraba a todas las mujeres bonitas en todos los eventos sociales. Se le iban los ojos. No es muy sutil a la hora de mostrar su interés”. Según su diagnóstico sobre el tema, Clinton “está enfermo. Tiene una adicción. Necesita tratamiento”.

¿Qué sabe Clinton del amor? Lo que recibió de su madre y su esposa. ¿Qué sabe de los amoríos? Ahí parece tener más experiencia, algo que lo asemeja a Fidel Castro.

De su vida sexual existen muchos rumores. Un periodista escuchó el 2010 que Fidel tiene más de treinta hijos, aunque solo haya reconocido a nueve de ellos, y supo por una oficinista que “que todavía tiene erecciones y sin tomar Viagra”.

Por este tipo de datos dos canadienses de la revista Vice pasaron un mes investigando en Cuba el rumor de que Fidel se había acostado con unas 35 mil mujeres. Solo una se atrevió a contar su experiencia: “Él escurría chocolate sobre mí. Siempre le pregunté si quería que otras mujeres se nos unieran. Pero él dijo que ningún hombre debería hacerle el amor a más de una mujer al mismo tiempo. No le gustaban las orgías. Él prefería a las mujeres casadas porque sabe que somos mejores en la cama, y él nunca se acostaría con una prostituta. Era por el Che Guevara, que lo encontró una vez con una prostituta, cuando eran jóvenes, y lo regañó. Él explicó que iba en contra de la moral tratar a una mujer como objeto. Ahí fue cuando Fidel se volvió un amante”.

El texto dice que Fidel apoyaba a Bill Clinton en el caso de Monica Lewinsky. Castro no entendía por qué tener demasiadas novias podía ser un problema político. En conclusión, Fidel Castro sabe de amor y está de acuerdo con Bill Clinton. Esto no contradice la tesis de Arjona, sino que la confirma: “lo que las ideologías dividen al hombre, el amor con sus hilos los une en su nombre”. Clinton y Castro gobernaron países ideológicamente muy distintos, pero se parecen en que ambos han sido grandes amantes.

Clinton y Castro

Miren cómo sonríen los presidentes.

¿Qué habría pintado Picasso?

Para responder “qué habría pintado Picasso si no existieran musas como ustedes”, qué habría pintado si no hubiese mujeres, habría que averiguar qué pintó Picasso inspirado en ellas. Alberto Manguel cuenta en Leer imágenes la historia de la pintura “Mujer llorando”. Empieza por describir la relación de Picasso con su amante Dora Maar: “Acusándola de infidelidades imaginarias, incitándola, ridiculizándola por errores reales o inventados, Picasso la provocaba hasta hacerla llorar. Entonces sacaba su libreta de bosquejos y un lápiz y dibujaba a la mujer llorosa. ‘Nunca la pude ver, nunca la pude concebir, si no era llorando’, comentó alguna vez. Los bocetos, de los que existen decenas, terminaron convirtiéndose en pinturas” (226). Supuestamente, la cara de la mujer que llora a la izquierda en “Guernica” es la misma Dora Maar. Con esto Manguel establece una paradoja: “un acto deliberado de crueldad privada se puede transformar en una imagen pública que condena la crueldad. ¿Cómo es posible que en una obra de arte, un acto de odio (o de amor) se transforme en un símbolo que denota su contrario?” (228).

Volviendo a la pregunta inicial, interesa lo que comenta Dora Maar sobre los retratos que hizo Picasso de mujeres llorando: “Son todos Picassos, ninguno es Dora Maar” (226). Si esto es literalmente cierto, sin musas Picasso hubiese pintado lo mismo: su persona. “Tal vez, como declararon sus amigos y amantes, Picasso era incapaz de abrigar sentimientos profundos hacia otra persona, y esto hacía que le fuera imposible retratar a los demás, salvo como a sí mismo” (222). Pero no se bajoneen, mujeres orgullosas de ser musas para los artistas hombres. Todavía queda la poesía de Neruda, que probablemente sí se inspiró en ustedes.

"Mujer llorando" y detalle de "Guernica".

“Mujer llorando” y detalle de “Guernica”.

Dime si él te conoce la mitad

“Mejor que conocer una cosa es amarla”.
Confucio

A diferencia de las otras preguntas, esta no tiene signos de interrogación. De hecho, es más una orden que una pregunta. Dime si te conoce. Dímelo ya. Yo no puedo cumplir esa orden porque no sé quién es “él” ni cuánto conoce a la destinataria del tema musical. Solo sé que Arjona maneja mucha información sobre ella. Tanta, que debe ser difícil llegar a la mitad de lo que él sabe. Como no puedo ir más allá en mi respuesta a la pregunta, utilizaré una técnica que todos los estudiantes debiesen manejar: si no sabes responder, analiza la pregunta. Sé que no obtendré el puntaje máximo, pero alguna décima recibiré de quien evalúe estas líneas.

Arjona no está tan interesado en saber si la nueva pareja de su ex la conoce bien. Él se inventa una competencia tipo ¿Cuánto conoces a tu novia? y asume que la gana considerando la gran cantidad de datos que puede recitar sobre su expareja. Dice que la conoce de cuerpo completo, que sabe cómo duerme, su verdadera edad, sus gestos y una cirugía secreta. Entonces pide ser comparado: “Dime si él te conoce la mitad, dime si él te ama la mitad de lo que te ama este loco que dejaste en libertad”. Arjona dice todo esto para que la mujer vuelva con él. Espera intercambiar conocimiento por amor, y probar su propio amor con ese mismo conocimiento. Porque te conozco, te amo y por lo mismo espero que me ames.

¿Qué relación tiene el conocimiento con el amor? ¿Amamos más a quien nos conoce más? Yo creo que no. De hecho, amamos a quien se interesa en nosotros porque no nos conoce. Preferimos a quien quiere conocernos que a quien ya nos conoce. Me explico. Nadie quiere ser conocido por otra persona, preferimos ser comprendidos. Conocer y comprender parecen sinónimos, pero son muy distintos. Arjona prueba que conoce enumerando datos que cualquier médico domina sobre sus pacientes. La comprensión es más difícil de probar porque no es un conocimiento, sino una actitud. Uno comprende cuando escucha y se interesa, incluso cuando no conoce y quiere conocer. Para ser comprendidos es mejor estar con alguien que no nos conozca para que tenga curiosidad por conocernos. ¿Se imaginan a esa mujer yendo a contar sus problemas a Arjona? Él dice “reconozco lo que piensas antes que empieces a hablar”. Uno quiere decirle algo y él ya lo sabe todo. Cree estar con una mujer finita, que el tiempo ha vuelto predecible.

El amor no necesita conocer porque es anterior al conocimiento. Nos enamoramos de desconocidos. Alain de Botton dice en el segundo capítulo de su novela Esays in love: “¿Sería esto realmente amor? Hablar de amor cuando apenas habíamos pasado una mañana juntos era acusarme con los cargos de ilusión romántica y locura semántica. Quizás solo nos enamoramos al no saber bien de quién nos estamos enamorando. El movimiento inicial se basa necesariamente en la ignorancia”. Sí, dice quizás. Pero ese quizá echa abajo la estrategia argumentativa de Arjona. La estrategia falla porque el amor es independiente de la lógica y la justicia. El amor de una persona no produce necesariamente amor a cambio. Quizás ese hombre que apenas conoce la mitad de su mujer, la ama el doble justamente gracias a eso.

Probablemente Arjona sea consciente de todo esto, que en ningún caso anula la canción, sino que la vuelve patética. No hay que pensar “qué lindo, la conoce”, sino “pobre hombre, espera recuperar su amor solo porque la conoce”.

Bibliografía impresa

Manguel, Alberto. Leer imágenes. Madrid: Alianza, 2011. Trad. Carlos José Restrepo

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Música

Lo que no te dije (Natalia Tabilo)

Disco de Natalia Tabilo

El disco Lo que no te dije de Natalia Tabilo tiene un único y gran tema: el amor. Se trata de un amor abstracto que no podríamos ubicar geográfica ni temporalmente. No hay nada que nos permita pensar que quien canta es chilena o que tiene 24 años. En No son para ti menciona unas cartas de amor y de manera difusa nos hace pensar en un teléfono que probablemente envía mensajes de texto y puede hacer llamadas, aunque en estricto rigor una llamada y un mensaje pueden realizarse sin un teléfono. El teléfono como única marca histórica muestra lo poco concretas de estas canciones. Si bien hay camas, noches, cielos, suelos, miradas, piel y besos, ninguno de esos elementos ata estas canciones a una realidad específica. Quizá el inglés como signo de estatus en Empieza con T nos permita descartar muchos siglos de la historia universal. Que solo sepamos la primera letra del nombre al cual se dirige la canción habla de esto mismo. Lo que realiza Natalia con esta T misteriosa es lo mismo que José Saramago en su Manual de pintura y caligrafía, cuyo protagonista se llama S:

“Darle nombre es fijarlo en un instante de su transcurso, inmovilizarlo, quizá en desequilibrio, darlo desfigurado. […] Cualquier nombre que empiece por esa inicial puede ser el nombre de S. Todos son sabidos y todos inventados pero ningún nombre le será dado a S.: es la posibilidad de todos ellos la que hace imposible la elección de uno” (25).

La conclusión de todo lo anterior es bastante obvia. Estamos ante un disco absolutamente pop que se dirige a un público muy amplio, aquel que haya sentido amor alguna vez, no importa si en Chile o en Tombuctú, si en el siglo XXI o antes de Cristo.

Lo que sí se puede desprender del disco es una manera de enfrentar el amor. En las canciones de Natalia Tabilo el amor no es nunca una felicidad presente, sino que siempre es una proyección hacia el futuro o el recuerdo de un pasado difícil de abandonar. Como dice Denis de Rougemont que no es el amor de Don Juan, quien solo disfruta el presente, en el disco el amor es “esperar y acordarse” (288). El amor es siempre un conflicto, un deseo insatisfecho que se busca realizar o anular.

La única canción que podría entender el amor como una esperanza es Si me vieras tú, que igual podría entenderse como una dolida mirada hacia el pasado por la parte en que dice “si te fijas mañana yo ya no estaré rodando en tu cama”. Por la reciente mención a los sueños en esa misma estrofa, supongo que este rodar en la cama forma parte de ellos (la imagen de rodar en la cama puede ser infantil como una vuelta de carnero o puede ser culta, como una referencia al andrógino platónico, ese ser esférico que unía las medias naranjas que Zeus separó). Todos los otros temas se refieren a un amor finalizado del cual quien canta se intenta recuperar o demostrar con excesivo orgullo haberlo superado. Ejemplo de lo primero serían En calma, Para no sentirme así, Te puedo extrañar y Por qué. Entre las orgullosas tenemos Borrar tu soledad, No son para ti, Me elijo a mí, Empieza con T y Ya no fue.

Las canciones que llamo orgullosas son tan dolorosas como las otras, y lo digo pensando también en temas de otros artistas. Por ejemplo, Norah Jones canta en una de sus canciones más bellas, al final del Feels like home, “I don’t miss you at all”. El verso, y toda la canción, podrían parecer literalmente orgullosos. ¿Pero quién necesita decir a alguien que no lo echa de menos? Solo quien sí lo echa de menos porque ni siquiera está dirigiéndose realmente a ese alguien. Norah Jones se dice a sí misma I don’t miss him at all, intenta convencerse con falso orgullo de que no echa de menos a su ex. Volviendo a Natalia, un ejemplo muy claro de esto se encuentra en la canción Me elijo a mí. Por el lado del orgullo tenemos “corre lejos de aquí, yo no te seguiré, hoy me elijo a mí”. Por el del dolor está el verso inmediatamente anterior: “te burlaste de mí y yo ahí me quedé sin nada que decir”. ¿Se elige a sí misma quien se quedó sin nada que decir cuando se burlaron de ella? ¿Decide ordenar al otro que corra lejos o la orden es más bien una petición resignada, una que adapta los deseos a una realidad preexistente? Una versión mucho más evidente de esta contradicción se encuentra en No son para ti, que empieza cantando “si escribo canciones de amor esta noche, no creas que son para ti”. Cantando le dice a alguien que ya no le está cantando más.

En estos dos temas se da otro fenómeno, el de negar la felicidad o realidad del amor que se intenta superar. En No son para ti dice al ex con demasiada simpleza sobre las cartas que le escribió: “no creas que de verdad lo sentí” sin dejar en claro a qué se refiere ese “lo”, que interpretamos como el contenido de las cartas. El mensaje sería que nunca sintió las cartas de amor que le escribió. Es simple porque consiste en una salida infantil de quien ha sido tomado en serio por una acción y, avergonzado por ella, se excusa diciendo que fue una broma o una mentira. Más interesante es lo que dice en Me elijo a mí: “casi tres años contigo y no me tuve a mí”. Aunque el gesto es básicamente el mismo, aquí al menos se dice algo más creíble, pues al terminar una relación uno puede descubrir dimensiones de sí mismo que había perdido por la vida en pareja. Sea o no cierto, es un buen pensamiento que permite sentirse mejor solo que acompañado. De hecho, esa es la función que cumplen estas canciones, que quien canta se demuestre que estuvo bien terminar, que no se necesita al ex.

Las canciones del recuerdo doloroso utilizan otra técnica para estar mejor, que es la búsqueda de una explicación. De manera general, se persigue una calma, la de quien no siente amor por nadie. “Quisiera no sentirme así, saber que todo terminó” dice una de ellas. “Solo te puedo extrañar” dice otra. Y está En calma, sobre lo difícil que es olvidar a alguien. La búsqueda de una explicación hace que la última canción del disco se llame Por qué. Este tema podría haber sido el mejor del disco si se hubiese atrevido a terminar con solo la voz y el piano (como la canción de Norah Jones que tanto me gusta). Aquí no hay orgullo ni interpretaciones de un fácil optimismo para quien sufre una pena de amor, sino que la desnudez que pierde la música con la aparición de la banda se mantiene en la letra hasta el final. Alguien que mira y escucha, que espera y que busca. Se trata de la representación más convincente del disco sobre el conflicto amoroso, al cual ya se han dado nueve soluciones que en la décima canción se descubren insuficientes. Después del orgullo y la pena, solo queda la perplejidad ante un sentimiento incomprensible.

Queda una pregunta final. ¿Qué significa el título Lo que no te dije? Por el contenido de las letras, podríamos suponer que lo no dicho es un sentimiento amoroso que persiste. El disco podría entenderse como una manera de decir cosas que fuera de él son indecibles. Sería una confesión personal, pero ya vimos que en estas canciones no parece haber una persona concreta, sino una mujer abstracta interesada en el tema de los quiebres amorosos, como siempre dicen que es Taylor Swift. Hace más de cuatro años, cuando entrevisté a Natalia para escribir una reseña sobre su My Space, ella me contó que solo las personas que la conocían muy bien eran capaces de descubrirla a ella en sus canciones. Después de la entrevista y la reseña, fui su pololo por más de dos años y medio y nunca encontré esa semejanza. Esto puede deberse a que no la conocí tan bien o a que estuve con ella en un periodo que no aparece en sus canciones, el del amor vivido en presente y no en futuro ni en pasado. Yo creo que la explicación es otra. Sospecho que Natalia no está en sus canciones, quizá porque así es el pop, muy abierto para que todos puedan entrar en él y para que, al mismo tiempo, nadie sea perceptible en él. Pienso que por eso el disco se llama Lo que no te dije. Porque en su vida ella es una persona y en sus canciones es otra, la que no te dijo.

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Música

Pies descalzos, sueños blancos (Shakira)

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Años cantándola y nunca me había fijado en la letra de Pies descalzos, sueños blancos, una canción muy pop del primer disco famoso de Shakira. Aunque mucha gente puede entenderla bien, haré el ejercicio de interpretarla por partes. Para ello, dividí temáticamente la canción en sus tres estrofas y dejé el coro para el final. Una síntesis del análisis se puede leer en la siguiente listita numerada.

  1. El fatal destino humano desde el origen mítico de la Biblia.
  2. La civilización ordenada que en su proyecto no coincide con la realidad caótica de los individuos.
  3. La consecuencia actual de esta historia: convenciones sociales que impiden ser feliz. ¿Cómo podrían conseguirlo, si a la humanidad nunca le importó su destino?
  4. El coro vuelve sobre el origen, del cual también desprende el bíblico futuro, esto de haber sido y seguir siendo polvo. Con lo del hierro dice que somos iguales a las piedras, con una diferencia mínima de temperaturas.

1.

Tú mordiste la manzana
y renunciaste al paraíso
y condenaste a una serpiente
siendo tú el que así lo quiso.

Por milenios y milenios
permaneciste desnudo
y te enfrentaste a dinosaurios
bajo un techo y sin escudo

Por estar en masculino, podríamos creer que el tú de la canción es Adán y, por extensión, el hombre en general. Esto es así, pero entendiendo al hombre en género neutro, el hombre ser humano, la humanidad. La demostración de esto se encuentra en la Biblia, pues Adán y Eva condenaron juntos a la serpiente. Bueno, no tan juntos. Yahvé preguntó a Adán si había comido del árbol prohibido y él respondió que recibió el fruto de Eva, quien se excusó así: “la serpiente me sedujo, y comí” (Gn 3, 13). En una iglesia de Hildesheim hay una puerta de bronce que ilustra esta escena desde el año 1015 aproximadamente. Las manos de los personajes indican la traslación de la culpa desde Yahvé a Adán, de este a Eva y de ella a la serpiente.

Génesis

Es conocido lo que pasó después. “Lo echó Yavhé Dios del jardín del Edén, para que labrase el suelo de donde había sido tomado” (Gn 3, 23). Como la canción de Shakira, el fragmento parece referirse solo a Adán, aunque por contexto suponemos que Eva también es expulsada del jardín. El expulsado es el hombre ser humano (esto podría no resultar en otros idiomas, pero en cinco traducciones españolas de la Biblia es cierto). En segundo lugar, está la renuncia al paraíso que menciona la canción y un adelanto de lo que vendrá en la segunda estrofa, donde el hombre construirá una civilización sobre el mismo suelo labrado (segundo paréntesis autocrítico: la canción no dice nada sobre el suelo, pero sí sobre construir).

Por último está la desnudez, que también es un efecto de haber mordido la manzana (Gn 3, 7). Los dinosaurios son un elemento cómico que parece mezclar el evolucionismo en una historia que hasta aquí era puramente creacionista. Esto tiene sentido porque lo que viene a continuación es la evolución de un mundo desde la desnudez hasta la racionalización de todo.

2.

Construiste un mundo exacto
de acabados tan perfectos
cada cosa calculada
en su espacio y a su tiempo.

Yo que soy un caos completo
las entradas, las salidas,
los nombres y las medidas
no me caben en los sesos.

Como decíamos, esta segunda parte expone el desarrollo de la civilización racional, calculada y matemática. Lo relevante es la entrada de Shakira (que es como llamaré al yo de la canción), quien se descubre incompatible con la civilización. En un mundo que se pretende racional, ella se siente irracional. Este contraste entre el orden social y el desorden personal fue observado por Sigmund Freud en el tercer capítulo de El malestar en la cultura. “El orden, cuyo beneficio es innegable, permite al hombre el máximo aprovechamiento de espacio y tiempo. […] El hombre manifiesta más bien en su labor una tendencia natural al descuido, a la irregularidad y a la informalidad”. Se dice que el orden es la mejor manera de aprovechar espacio y tiempo, entidades que Shakira también menciona en su canción. Este orden que no logra imponerse individualmente por nuestra tendencia al descuido y el caos completo, es posible y necesario en la organización social. “La vida humana en común sólo se torna posible cuando llega a reunirse una mayoría más poderosa que cada uno de los individuos y que se mantenga unida frente a cualquiera de éstos. […] Esta sustitución del poderío individual por el de la comunidad representa el paso decisivo hacia la cultura”, dice Freud, quien llama derecho al poder comunitario, en oposición a la fuerza bruta individual. Lo que le pasa a Shakira y a cualquier persona que vea en la sociedad el origen de su descontento, es que no quiere aceptar ese derecho comunitario o ley, problema que también identificó el pensador austriaco: “Al parecer, no existe medio de persuasión alguno que permita inducir al hombre a que transforme su naturaleza en la de una hormiga; seguramente jamás dejará de defender su pretensión de libertad individual contra la voluntad de la masa”. Este es el núcleo de Pies descalzos, sueños blancos, la defensa de la libertad individual contra la voluntad de la masa, que en la tercera parte se expresará en una enumeración de reglas. Estas constituirán la ley que Shakira se resiste a aceptar.

3.

Saludar al vecino,
acostarse a una hora,
trabajar cada día
para vivir en la vida,
contestar solo aquello
y sentir solo esto
y que Dios nos ampare
de malos pensamientos.

Cumplir con las tareas,
asistir al colegio,
qué diría la familia
si eres un fracasado
y ponte siempre zapatos,
no hagas ruido en la mesa,
usa medias veladas
y corbatas en las fiestas.

Las mujeres se casan
siempre antes de treinta,
sino vestirán santos
aunque así no lo quieran
y en la fiesta de quince
es mejor no olvidar
una fina champaña
y bailar bien el vals,
y bailar bien el vals

No voy a revisar cada una de las reglas obtenidas de los ámbitos familiar, laboral, educacional y religioso. Solo observaré que la lista no sigue un orden racional, que no tiene “cada cosa calculada en su espacio y a su tiempo” porque revela el “caos completo” de Shakira y, a su vez, de la ley social que presenta. Umberto Eco dice en Confesiones de un joven novelista que “las listas poéticas son abiertas, y presuponen de alguna manera un etcétera final”. Así es la lista de Shakira, pues ninguno de sus elementos es imprescindible; el valor está en la suma total. Perfectamente, en lugar de “saludar al vecino, acostarse a una hora”, Shakira podría haber cantado “andar con calzoncillos, usar la lavadora” (quizá sorprenda que una mujer alegue contra el uso de calzoncillos, cuando se supone que la ropa interior de ellas son los calzones; sin embargo, poco después Shakira habla sobre la corbata en las fiestas, prenda que tampoco es una regla para las mujeres, aunque algunas se la impongan a sí mismas. No me cierro tampoco a la posibilidad de que una mujer se oponga a que los hombres anden sin ropa interior. Este paréntesis es estúpido: estoy analizando un verso inventado por mí y no por Shakira. Por esto, tampoco tendría relevancia observar que el motivo de la lavadora fue retomado en un disco posterior). En el mismo libro de Umberto Eco, publicado unos quince años después que la canción de Shakira, el italiano hace otra observación que nos ayuda a entender el sentido de la estrofa final: “las formas serían características de las culturas maduras, que conocen el mundo que han logrado explorar y definir, mientras que las listas serían típicas de culturas primitivas que aún tienen una imagen imprecisa del universo e intentan especificar el mayor número posible de sus propiedades, sin establecer una relación jerárquica entre ellas”. De aquí se desprende que una canción civilizada habría seguido un orden lógico para presentar las reglas sociales, hubiese tenido una forma definida en lugar de una lista caótica. Este caos caracterizaría a las culturas primitivas, que son el punto de partida en la canción, cuando se habla del pecado original y los dinosaurios. Digo esto pensando solo en la letra de la canción, porque su música tiene una ordenada tonalidad Mi mayor (con solo una modulación en la primera mitad de la tercera sección) y la estructura es bastante tradicional con un estribillo que se repite, dos estrofas y un puente final que termina en una nueva estrofa con la misma progresión de acordes de casi toda la canción.

Cuando dije que la lista no seguía un orden racional me guardé un secreto que ahora revelaré: pienso que el final sí tiene una intención. Desde que aparecen los zapatos y los ruidos en la mesa se va armando una fiesta que puede ser un matrimonio o la celebración de un décimo quinto cumpleaños, y que termina con champaña y baile. Si recordamos lo que escribió Nietzsche en las primeras páginas de El origen de la tragedia, le encontraremos un sentido: “cantando y bailando manifiéstase el ser humano como miembro de una comunidad superior: ha desaprendido a andar y a hablar y está en camino de echar a volar por los aires bailando”. Si la canción avanzó desde el pecado original hasta la sociedad construida física y legalmente, en la sección final hay un regreso a lo primitivo por medio de una lista caótica y de un baile con alcohol que sucede en medio de un rito convencional. Es el carnaval como salida momentánea a un mundo demasiado ordenado para el caos que nos caracteriza individualmente. La canción termina en este punto porque con “una fina champaña y bailar bien el vals” se ha regresado al origen, se “ha desaprendido a andar”.

4.

Y ahora estas aquí,
queriendo ser feliz,
cuando no te importó
un pepino tu destino.

Perteneciste a una raza antigua,
de pies descalzos y de sueños blancos,
Fuiste polvo, polvo eres
Piensa que el hierro siempre al calor es blando

No puedo terminar mi análisis sin decir algo sobre el estribillo, que incluye el título de la canción. Un sueño blanco es la ausencia psíquica momentánea del conductor de un automóvil que no ha dormido lo suficiente. Cuando ocurre este descanso involuntario, se pierde la noción del tiempo y el espacio y, muchas veces, ocurre algún accidente. En la canción, los sueños blancos se refieren al estado de Adán y Eva antes del accidente que fue comer el fruto del árbol. La serpiente dice a Eva que “el día en que comáis de él se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y el mal” (Gn 3, 5). Se volverán conscientes del tiempo y el espacio que los sueños blancos no dejan percibir; despertarán del sueño donde todo es blanco para percibir las sombras del mal y sus matices hasta el blanco bien.

El destino que no importó es por Adán y Eva, que comieron del árbol prohibido obteniendo a cambio la muerte sin remedio que había anunciado Yahvé (Gn 2, 17). La referencia al polvo está en Gn 3, 19 (“porque eres polvo y al polvo tornarás”) y serviría para reiterar lo que propuse al final de mi comentario sobre la tercera sección. El coro de la canción, al recordar que fuimos y seguiremos siendo polvo, remite a un tiempo cíclico en el que resulta comprensible empezar y terminar la canción en la inconsciencia originaria. Ese baile alcoholizado en la fiesta es una vía al sueño blanco anterior al fruto prohibido, es un camino, más que al polvo del que estamos hecho, a la inconsciencia que perdimos cuando un hombre y una mujer siguieron el consejo de una serpiente y probaron el fruto del conocimiento. Es un regreso a cuando anduvimos desnudos, descalzos e inconscientes, en medio de felices sueños blancos.

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