Música

Si hay alcohol, ¿hay sexo? Fact checking a Bad Bunny

Si hay sol, hay playa
Si hay playa, hay alcohol
Si hay alcohol, hay sexo
Si es contigo, mejor

A principios del siglo VI dC, el filósofo romano Boecio estudió a fondo la filosofía de Aristóteles hasta alcanzar una alegría que hoy nos resulta difícil de entender: descubrió que su maestro había dejado un tema sin tratar. ¿No es obvio suponer que incluso los pensadores más importantes olvidaron hablar sobre algunas cosas? Así creemos nosotros, pero según los medievales Aristóteles ya había pensado sobre todo lo que merecía ser pensado. Actualmente esto sería como inventar un chiste, buscarlo en Google y no encontrarlo. Conclusión: soy un aporte al humorismo mundial. El descubrimiento de Boecio fue que Aristóteles lo dijo casi todo sobre la lógica y los modos de razonamiento, pero le faltó uno: el silogismo hipotético. Él consiste en plantear una suposición que, si es verdadera, permite concluir algo. Por ejemplo, que si mi chiste no está en Google es porque lo inventé yo. O que si hay sol, hay playa y si hay playa, hay alcohol. Lo interesante de este tipo de razonamiento es que sigue adelante a pesar de las dudas. Permite pensar provisoriamente, aceptando verdades hasta que alguien las confirme o las niegue, que es justamente lo que voy a hacer con unos versos de Bad Bunny en la canción “Callaíta”.

Este exitazo del 2019 trata sobre una joven que aunque se ve estudiosa y silenciosa, en realidad lleva una vida donde disfruta del sexo y las drogas. Sé que no hay contradicción entre el silencio y las drogas o entre el estudio y el sexo, pero es como está planteado el coro de la canción: “Ella es callaíta pero pal’ sexo es atrevida”. Aunque en la letra hay otros elementos dignos de análisis, como la creencia de que una sexualidad activa es un daño provocado por alguien (“ella no era así, no sé quién la dañó”), solo voy a analizar los primeros tres versos del siguiente polisilogismo hipotético:

Si hay sol, hay playa
Si hay playa, hay alcohol
Si hay alcohol, hay sexo
Si es contigo, mejor

No diré nada sobre el cuarto verso porque no sé a qué “contigo” se refiere, lo cual me impide averiguar si el sexo es mejor con esa persona. Lo que sí puedo comprobar es el resto, la cadena lógica que nos lleva desde el sol al sexo, pasando por la playa y el alcohol. En los tiempos de la posverdad, donde nada se da inmediatamente por sentado, considero relevante hacer un fact checking a esos tres versos de Bad Bunny. Quizá descubramos que aún es válido seguir confiando en las canciones que bailamos.

Si hay sol, hay playa

Primero, para que este ejercicio tenga algo de sentido, no podemos ser absolutamente literales. Por eso un día soleado en un lugar sin playas no nos hará dudar de Bad Bunny. Tampoco el dato de que algunos de los puntos que captan más energía solar en todo el mundo están en medio del océano, donde obviamente no hay playas. Por lo mismo no vamos a interpretar la frase desde mitos de creación como el del Génesis, donde la separación entre la tierra y el mar (la playa) surge un día antes que el sol (que misteriosamente aparece tres días después que la luz). Tampoco nos servirá saber que la arena de las playas surge principalmente de rocas erosionadas por la fuerza de las olas y el viento, y no por efecto del sol, aunque cambios de temperatura extremos han podido hacer que algunas rocas “se expandan y encojan hasta que terminan por romperse y desmoronarse”. Si el sol participa en este último proceso, es inverosímil que lo haga con protagonismo en el de la digestión del pez loro, que también es una fuente de arena y finalmente de playas (¡arena de caca!).

Lo que dice Bad Bunny es que cuando los días están soleados, vamos a la playa. Esta afirmación será bastante verdadera si viene de personas occidentales del siglo XXI, donde tenemos instalada la idea de que en los días soleados y calurosos resulta agradable ir a la playa. Sin embargo, habría sido falsa en otros tiempos. Por ejemplo, tenemos el testimonio del doctor inglés Edward Rigby, quien escribió una carta el 2 de agosto de 1789 desde las playas de Niza, en Francia. Ahí él contaba que en la noche anterior tuvo una encantadora caminata a la luz de la luna, donde disfrutó la vista del mar. Pero al día siguiente, “después de un buen descanso nocturno, caminamos por la playa, y luego hizo demasiado calor como para continuar nuestra caminata” (149). Al revés de lo afirmado por Bad Bunny, cuando hubo sol no hubo más playa para el doctor Rigby, que prefirió ir a su casa. El historiador experto en playas Alain Corbin comenta que “este tipo de discurso solía ir acompañado de una diatriba contra el calor del sol, especialmente cuando no había cuevas ni follaje en los cuales refugiarse” (155). Según él mismo, para que las playas llegaran a asociarse positivamente con el sol y el calor “debieron ocurrir cambios en la manera en que la gente se relacionaba con el sol, la arena caliente y la tierra estéril – en síntesis, con los elementos que dan forma a las imágenes actuales de la playa” (155). O sea que si escuchamos la frase de Bad Bunny desde el siglo XIX en adelante, ella podrá ser verdadera. Habiendo sol, habrá playa.

Si hay playa, hay alcohol

Algunos meses antes que “Callaíta”, Pedro Capó y Farruko estrenaron “Calma”, que en el coro dice:

Vamos pa’ la playa
pa’ curarte el alma.
Cierra la pantalla,
abre la Medalla.

Además de atribuir una función terapéutica a la playa, que se difundió en Europa desde el siglo XVIII, la canción invita a dejar los celulares y abrir la marca de cerveza más popular en Puerto Rico: la Medalla. Es decir, propone que habiendo playa, haya alcohol. Sin embargo, esta práctica es ilegal en aquel país, o al menos en municipios como Trujillo Alto y Carolina. La ley chilena también prohíbe el alcohol en lugares públicos y una encuesta del 2013 determinó que solo el 48% de los estadunidenses legalizaría el consumo de alcohol en playas.

Según Joe Satran, el origen de estas prohibiciones fue sacar a los vagabundos y borrachos de las calles, medida que en los 70 se empezó a considerar discriminatoria. Como era feo prohibir a las personas borrachas o vagabundas, se optó por volver ilegal su acción característica: beber en lugares públicos. La medida se difundió entre 1975 y 1990 por Estados Unidos, y entre 1995 y el 2010 por Europa. En palabras del mismo Joe Satran, “la prohibición de beber en público podría ser la exportación culinaria estadounidense más exitosa desde el Big Mac”. Si esto es cierto, las invitaciones de Pedro Capó y Bad Bunny buscarían recuperar una libertad perdida desde 1975, la de que si hay una playa u otro lugar público, haya alcohol.

Si hay alcohol, hay sexo

Primero conviene aclarar que el sexo no es la única consecuencia de beber alcohol en la playa. Una de ellas es morirse ahogado y otra es obligarte a ir al baño (o al mar), deshidratarte y finalmente quedar más vulnerable a las quemaduras del sol. Pero vamos a lo que realmente nos importa. ¿Qué efectos tiene el alcohol sobre el sexo? ¿Aumenta la libido? ¿Mejora el desempeño?

En palabras del bioquímico Pere Estupinyá, “la disminución de actividad cerebral reduce el autocontrol; sin embargo, aunque no lo parezca, también la respuesta fisiológica de excitación”. Dicho de otra manera, el alcohol hace que una mujer callaíta para el sexo sea atrevida, pero también le “disminuye la lubricación y el flujo sanguíneo en la vagina”. Le excita la mente, pero no el cuerpo. Esto dificulta alcanzar el clímax. En conclusión, si hay alcohol hay sexo, pero podría no haber orgasmo.

Veredicto final

Aunque algunas de las afirmaciones analizadas parezcan a primera vista extrañas o absurdas, ante nuestro examen las tres resultaron verdaderas o al menos muy posibles. En nuestra cultura, si hay sol hay playa, si hay playa podríamos legalizar que haya alcohol y si hay alcohol es natural desear el sexo. Abusando del silogismo hipotético, diremos que “si hay sol, hay sexo”, un descubrimiento que llena de emociones las predicciones del tiempo y que está de acuerdo con la ciencia.

Todo lo anterior da sustento a algo que Bad Bunny publicó el 2018: “ser real es raro en un mundo de mentiras, pero ya me acostumbré”. Habiendo realizado el fact checking, creamos más seguros en Bad Bunny y en sus silogismos que dicen la verdad.

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